El Doble Terremoto Me Dejó Un Triple Shock
Yo esto ya lo había soñado. Sabía exactamente la sensación de estar lejos cuando la tierra decide tragarlo todo y tus hijos se quedan solos. El 24 de junio, ese sueño no fue una pesadilla lejana: fue la realidad.
Estaba a solo dos cuadras de casa cuando ocurrió. Yo sentí que temblaba y lo primero que pensé fue LOS NIÑOS jamás olvidé mis palabras, SEÑOR DIOS UNIVERSO POR FAVOR PROTEGE A MIS HIJOS Y DAME FUERZA PARA LLEGAR YA corrí, Corrí mientras escuchaba a la gente gritar, corrí mientras veía las fachadas ir cayendo, corrí y ví a otro señor que corría igual que yo y decía PROTEGELOS POR FAVOR, NO TE PIDO MÁS QUE ESTÉN A SALVO, corría y solo tenia en mi mente llegar, de repente no tenía aire paré un micro segundo para enfocarme en respirar y seguí, corrí veo a lo lejos 2 técnicos que estaban en la casa se agarraban las cabezas y pare otro microsegundo no sentía aire en el cuerpo el miedo se apoderó Recuerdo la llamada de Manuel ¿Y los niños? 18:07 solo recuerdo decir "estoy llegando a la casa" en una nota de voz, Llegué exactamente a las 18:08 PM. Literalmente Volé. Jamás sentí el terremoto.
Mi prima seguía en el mismo lugar donde la dejé, le pregunté ¿no se puede pasar? y me dice todo se cayó. Pregunto ¿No haz entrado? digo asombrada, nuestra familia estaba allí adentro, abri la puerta veía cajas en el suelo y la segunda puerta cerrada, cuando la abrí.
El silencio del camino me congeló la sangre; llamé a mis hijos y no escuché respuesta. En ese instante, mi mente se apagó y mi corazón se rompió en mil pedazos: pensé que se me habían muerto. Volví a gritar LUGH Y HANS! Desde las entrañas... y allí los vi, de la mano de mi madre, el pánico cobró forma. Uno de ellos estaba desorientado, aterrado, descalzo y en shock total. El otro, bañado en sangre, lloraba, el pánico en su llanto y su cara son un sentimiento que miles compartió. Me tocó tomar la decisión más desgarradora que una madre puede enfrentar: partir mi alma en dos. Dejé al mayor bajo el cuidado de su abuela, descalzo, prometiéndole con el hilo de voz que me quedaba que volvería por él. Tenía que correr con Hans, mi pequeño Hulk, el más gravemente herido, mientras buscaba una señal del teléfono que nunca llegó.
Corrí sin aire. Una camioneta de fletes y mudanzas al vernos como mi pequeño se desvanecía en mis brazos; nos dió la cola y llegando al hospital, almas caritativas me hicieron más rápido nuestra llegada a su atención médica, no recordaba lo que había pasado, sus labios no tenían color y cuando le preguntaba sobre su hermano y él, me decía que creía que su hermano había muerto. Entre el caos, llegamos al hospital de campaña improvisado que se estaba montando. Allí, se siente otra réplica fuerte, no mueven de lugar, se va oscureciendo, las líneas siguen sin funcionar, dejo notas de voz entre luces rojas, "HOSPITAL MILITAR TRAE A LUGH PORFA" "PAPÁ TRAE A LUGH ÉL TAMBIEN SE GOLPEÓ" Así como hay imágenes también hay sonidos que jamás se borran los niños llorar y gritar, los adultos calmando, pero allí hace un mes TODOS FUIMOS NIÑOS unos más valientes que otros pero todos con el mismo terror con el mismo SHOCK, doctores suturando a Hans, volví a conectar con Dios. Por años sentí que me había abandonado, que ni me escuchaba tras una vida cargada de pruebas muy difíciles. Pero allí, mientras los doctores trabajaban y yo veía la valentía de mi hijo sosteniendo el dolor, algo en mi pecho volvió a encenderse. Al terminar la última puntada, mi hijo mayor llegó junto a su papá. En ese abrazo de cuatro se borraron las peleas y las molestias del pasado. Estábamos vivos.
Aceptar que no teníamos dónde dormir fue un impacto seco, sin anestesia. Durante tres días, nuestra casa fue ese hospital y entre la incertidumbre. Luego apareció el excelentísimo señor Alexander Angarita, un verdadero Ángel que nos abrió las puertas de su casa para darles refugio a mis hijos mientras sanaba sus heridas. De allí pasamos al abrigo amoroso de Sonia Muñoz, quien amablemente nos brinda asilo hoy cuando la realidad es que no hay nadie más. No estoy esperando que nadie me rescate; sigo buscando un lugar para alquilar, con el corazón apretado porque mis gatos siguen allá, entre los restos de la casa destruida.
La opción de un refugio sigue ahí, y no la he evitado por soberbia, sino porque cualquier mamá o papá azul sabe lo complejo que es lidiar con el autismo. Mantener la regulación emocional en el espectro, combinado con la preadolescencia en un espacio masivo, es una prueba titánica.
Es un dolor profundo, tan profundo como un luto. No pesa igual que la muerte, pero duele... duele muchísimo cuando tus hijos te miran a los ojos y te preguntan: «¿Por qué nos toca una vida tan difícil? ¿Por qué no puede ser tranquila?». Tragarme las lágrimas para darles una respuesta firme ha sido de lo más difícil que he hecho en mi vida.
Ahí es donde el tercer shock te cae encima: el shock social. Es real, es crudo y duele de una forma distinta, porque una tragedia de esta magnitud saca lo mejor y lo peor de los seres humanos.
Está la cara del miedo al dinero: personas a las que les debía algo y que, en medio de las ruinas, se hicieron hiperpresentes. Parte de este mismo SHOCK quizás, no hablo que fue falta de empatía,pero ni por saber si mis hijos comían bien, si teníamos ropa, sorprende que mientras unos ángeles estuvieron sin ser parte cotidiana, los cotidianos no mostraron lo que yo creí, quizás da incomodidad o tal vez temor por cobrar. Y al pagarles cada centavo, simplemente desaparecieron. La deuda se saldó, pero su calidad humana quedó al descubierto. Así como personas que simplemente me pidieron que no les escribiera más. Y otras que en vez de contener me cargaban de más... Este mismo Shock social viene con el fenómeno de las redes. Durante esos días evité consumir pantallas. Es fácil distinguir entre quien tiende una mano de corazón y quien busca una cámara para acumular likes. Hay un "zamuro virtual" que necesita alimentarse de la desgracia ajena para ganar fama y reconocimiento. Quienes ayudan de verdad no necesitan aplausos. No hace falta nombrar a nadie; se les nota a leguas.
A pesar de esa miseria humana que el desastre desnudó, me planto firme en lo que verdaderamente importa. Nos quedamos sin estructura, me quedé sin casa, pero jamás perdí mi hogar. Mi hogar son los brazos de mis hijos y la certeza de estar juntos. Estar vivos sigue siendo nuestra mayor bendición. Por eso digo que este doble terremoto me dejó un triple shock. Sé que miles están como yo. Se siente terrible y por eso les abrazo, mi historia quizás es vacía, pero como escritora quería compartir una realidad que es atípica que solo pretende compartir para liberar porque la presión está fuerte... Pero no nos rendimos, seguimos avanzando y tratando de descifrar ¿Por qué a nosotros? Te abrazo, mi empatía está en otro nivel, yo misma entendí que necesitaba silencio, cuando era la primera que trataba de enviar palabras solidarias, ahora verme en esta situación me hizo entender que no estoy bien y está bien... así como la certeza de buscar solución a mi situación la encontraré también con mis emociones, pensamientos y acciones ...
Nuestra Realidad es esta:
Siempre he sido una mujer de trabajo duro, de las que se levantan cada mañana a construir el futuro de su familia con sus propias manos y sin pedirle un centavo a nadie. Pero hoy la vida nos puso ante una prueba que supera cualquier margen de resistencia individual.
El pasado 24 de junio de 2026, tras el terremoto y el colapso estructural de nuestra vivienda, el techo y las paredes de lo que era nuestro espacio seguro se vinieron abajo. Nos asignaron una "etiqueta roja" de riesgo inminente, dejándonos en la calle y sin una solución habitacional por parte de las instancias oficiales.
A la tragedia del desplazamiento se le suma la prioridad absoluta de sostener a mis dos hijos:
Hans (el más pequeño): Sufrió lesiones físicas durante el colapso que requirieron sutura médica de emergencia. Su proceso de recuperación ha sido delicado y lleno de complicaciones.
Lugh (mi hijo mayor, de 11 años): Está dentro del espectro autista. Para un niño neurodivergente, la pérdida repentina de su entorno, sus paredes y su rutina representa un shock extremadamente doloroso de procesar.
1. La prueba médica y los gastos acumulados (Últimas 5 semanas)
Desde el día 0, mantener la salud y estabilidad de los niños nos ha exigido entre $150 y $300 USD semanales solo en atención de emergencia, exámenes y tratamiento continuo:
Complicaciones médicas de Hans: Tras la sutura inicial, enfrentó un ataque anafiláctico de urgencia y actualmente presenta una inflamación en el maxilar del lado del golpe en la cabeza. Esto ha requerido tratamientos de antibióticos (con un costo de ~12.000 Bs / $18 por botella, requiriendo 2 por tratamiento), 4 consultas pediátricas de seguimiento (gracias a una pediatra Zaira Arevalo que ha sido infinitamente solidaria) y un ecograma pendiente.
Sostenimiento neurodivergente para Lugh: Medicación continua e insumos de contención sensorial para sus crisis postraumáticas.
Adaptación temporal: Compra de colchoneta/colchón inflable y gastos de mudanza de emergencia a casa de un familiar.
Total aproximado acumulado (5 semanas): $1,000 – $1,300 USD
(Un gasto imprevisto asumido enteramente con nuestros ahorros y trabajo diario).
2. Los gastos que se vienen y la barrera del alquiler
Para lograr la independencia habitacional y sacar a mis hijos de esta incertidumbre, la realidad económica exige cifras de entrada inalcanzables:
Entrada de Alquiler (Contrato a 1 año, Canon $500/mes):
1 mes por adelantado ($500)
3 meses de depósito de garantía ($1,500)
1 mes de honorarios inmobiliarios ($500)
Redacción de documento y contrato ($150)
Total de entrada para negociar un techo: $2,650 USD
Mobiliario Básico de Descanso:
Compra de una litera y colchones de calidad para el descanso digno de los niños ($250 – $400 USD).
3. La realidad matemática: Por qué el trabajo diario no basta
He puesto en marcha toda mi capacidad operativa: encontré un trabajo temporal, sigo ofreciendo mis servicios profesionales y reactivé mi empresa para alcanzar una meta de ingresos de $1,000 USD mensuales.
En condiciones normales, esa cifra permitiría sostenernos:
$500 USD para el pago mensual del alquiler.
$500 USD para comida, servicios, consultas y necesidades básicas de los niños.
Sin embargo, aquí está la brecha real: El flujo de trabajo diario nos permite subsistir mes a mes, pero hace matemáticamente imposible reunir el capital de golpe para la entrada del alquiler ($2,650 USD), comprar las camas ($300 USD) o adquirir la herramienta de trabajo (vehículo de $10,000 USD) que nos daría la movilidad y los ingresos independientes sostenibles a largo plazo.
Por qué pedimos ayuda: Dignidad, transparencia y resiliencia
Pedir apoyo me cuesta y confieso que la vergüenza intentó paralizarme, pero por mis hijos no hay espacio para el orgullo. No pedimos un subsidio pasivo; pedimos un puente de solidaridad que nos permita cubrir la barrera inicial que nuestro trabajo diario no puede alcanzar en este momento de emergencia.
Agradezco profundamente la contención psicológica (a la línea gratuita de Plafam y a mi terapeuta) que me mantiene firme mentalmente para liderar a mi familia en medio de esta catástrofe.
Nuestra meta de emergencia: Reunir los $2,650 USD para la entrada del alquiler.
Nuestra meta de trabajo definitivo: Recaudar los $10,000 USD para adquirir un vehículo usado en óptimas condiciones que me permita hacer fletes, transporte y logística, garantizando el sustento diario, la comida y las terapias de Lugh y Hans con nuestro propio esfuerzo.
Formas de Apoyar Directamente
Para quienes crean en la empatía y en la resiliencia de una familia que no se rinde, hemos puesto a disposición todas nuestras vías de recepción directa (Airtm, Binance Pay, PayPal, Zinli, Kontigo y Pago Móvil).
A quien pueda aportar un grano de arena, a quien nos ayude compartiendo esta historia para vencer el muro de la indiferencia, y a quien nos mantenga en sus oraciones: gracias de todo corazón por ayudarnos a ponernos de pie.
Nuestra casa se derrumbó, pero nuestro hogar sigue firme.
¿Por qué no usamos GoFundMe?
Una aclaración importante y transparente:
Muchas personas nos han preguntado amablemente por qué no abrimos una campaña en plataformas como GoFundMe. La razón es estrictamente técnica y geográfica: GoFundMe no opera en Venezuela y exige obligatoriamente un intermediario con cuenta bancaria y documentos de identidad en el extranjero para poder retirar los fondos.
Desafortunadamente, no contamos con un familiar o allegado en el exterior que pueda asumir la gestión de una cuenta bancaria internacional a su nombre para esta recaudación.
Sin embargo, no nos detenemos. Para superar esta barrera y recibir el apoyo directo de quienes deseen ayudarnos desde cualquier parte del mundo o desde la misma Venezuela, hemos habilitado nuestras propias cuentas y plataformas unificadas:
Vías directas de recepción de apoyos
Airtm (Dólares / Tarjeta internacional / Depósitos ACH EE. UU.):
Cuenta Payme / Correo:
maripositafucsia@gmail.comPermite aportes directos en USD desde cualquier parte del mundo.
Binance Pay (Criptomonedas / USDT):
Correo registrado:
sanchez.carmen262@gmail.comSolicitud directa ($5 USD):
[https://s.binance.com/SnU1Rr6S](https://s.binance.com/SnU1Rr6S)(También puedes escanear el Código QR para montos libres).
PayPal:
Usuario:
akamariposaLink directo:
paypal.me/akamariposa
Kontigo
Correo registrado:
akamariposa@gmail.com(También puedes escanear el Código QR para montos libres).
Zinli: maripositafucsia@gmail.comPago Móvil y Banco Local (Para aportes en Bolívares):
Banco: Banco de Venezuela (0102)
Titular: Carmen Elena Sánchez Araque
Cédula de Identidad:
V-16.681.842Cuenta Corriente:
0102-0221-3600-0028-1984Teléfono Pago Móvil: 0412-584-79-67
Cada aporte, por pequeño que sea, o el simple hecho de compartir esta publicación, nos acerca un paso más a la estabilidad, la salud y un techo digno para Hans y Lugh.
Gracias por leerme.
#ElDobleTerremotoMeDejóUnTripleShock



Comentarios
Publicar un comentario